sábado, agosto 3

Y si nado, que no sea en el océano de nuestras pupilas

Que no sé qué quiero, ni a quién, que estoy perdida, o nunca me he encontrado.
Que compro ticket para la noria todos los días
y me sigue pareciendo una montaña rusa,
que aún, ingenua espero que gire en la otra dirección,
y que parece que no entiendo que aunque cambie de cabina,
todas pasarán por la nube trece,
como el asiento que no hay en un avión estrellado,
porque daba mala suerte,
como los billetes que nunca compramos,
como ya no sonará nuestra canción porque me corte las venas del violín
y lo que tiré por la ventana fue mi razón.

Es tan difícil de verdad ver las cosas a primera vista… que yo no quiero pasar dos veces, dobles solo es bueno en las cartas.
Y las más bonitas son las de desamor, eso hay que reconocerlo,
y que si te mando algo, quiero que sea un abrazo.
Y si me llega algo, quiero que no sea la tristeza.
Por eso me pongo a escribir, porque lo de llorar ya no se lleva,
es para niñas de trenzas, y yo decidí cortar por lo sano.
Empecé por el pelo, y no supe seguir por el sentido común.
Yo es que de frente siempre he tenido más de dos dedos, y a veces me tapan los ojos, para que mis alas puedan volar, y aun así quién sabe si algún día se romperá la jaula,
de cristal de hierro.

Tres corazones no me parecen pocos para romperlos a la ligera porque el mío lo hicieras pedazos.
Yo a ti también, aunque no sé como.
Que las líneas no las hago rectas ni encima de mis pestañas,
y que no encuentro la paz ni dentro de tus dientes.
Las piernas se me han roto tantas veces de aguantar el peso de un corazón con demasiadas cargas, y las muñecas, se me han lesionado de intentar agarrar los 48 de mis 50 kilos que son de pensamientos en el borde de mis precipicios.
Creo que por mucho que estudie estadística, nunca entenderé de lo la probabilidad, supuestamente todos tenemos la misma,
y sin embargo, cuando duermo sin ti contigo sueño, y con todos los demás si estás a mi lado, que ya lo dijo alguien que de esto sabe mucho más que yo.

Que esto lo escribí anoche, pero hasta hoy no he reunido el valor. 

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