jueves, septiembre 27

Hola, soy yo...

Podría decir que no me duelen esas palabras, pero sí, me duelen, porque siempre intento recordar un pasado bonito, no me cabe en la cabeza que para alguien no fuera así. Parece que ya no recuerdas cual fue el motivo real, jamás había sido, y jamás lo seré. Aparecen imitadores, pero hay que reconocer a los pioneros. Siento si las cosas no siguieron tu camino, tampoco las mías han seguido el mío, pero ahora tenemos diferentes mapas, y muchas ganas de viajar.
Creo que si tienes la inteligencia que creo que tienes, entenderás a dónde voy a parar, si algún día lo lees.
Nada es para siempre, nada vuelve a ser lo mismo. Yo lo vivo más profundo, por eso me da pena, sentirlo más intenso hace que tal como viene, nos obsesiona y aterra, se va.

martes, septiembre 18

he pillado la señal


Puede que haya hecho muchas cosas mal, pero algo tengo claro, el karma no existe. Me gustaría poder ir al futuro, y sé exactamente cómo quiero que sea, y entonces será al revés, es la ley, aunque me merezca ese futuro, o quizá el destino me está preparando para algo mejor y solo tengo que evolucionar y entonces, entonces lo veré. Mientras que no me lo demuestre yo sé como quiero que sea y Murphy es mi frustración. Si se me cayera una tostada con mantequilla seguro que me caía bocabajo, se rompía y un trozo acababa en el comedero de la perra y otro en el cubo de la fregona. Sí, estoy positiva, mucho, muchísimo, tengo tantos motivos que se escapan de las manos.

viernes, septiembre 14

Me pones... nerviosa



Y es que si veo un mensaje me da un vuelco el corazón, como cada vez que abro una lata, como cuando veo algún nombre, como se me revuelven las tripas cuando hablan de ti. Y a mi no me dejan seguir adelante, aunque ahora piense no me dejas, ilusiones  que crean ilusionistas con sombrero, y desaparecen entre el humo, quizá deba ser así, porque el día que aparezca no se marchará jamás. No como mandarinas, pero mientras muerdo limones en algún bar, recordando que nada me emborracha tanto como un brazo al que abrazar. Y mientras veo como ellos sí continúan, y no se lo merecen, y es que me giro y no veo unos ojos a los que entender, veo caras que se esfuman en medio de un lugar que es tan mio como a la vez dejó de serlo, buscando un sitio, que es imposible coger y llorando esperando que el tiempo me traiga lo que busco, y en medio de esas lágrimas aparece una sonrisa, un zumo y un jersey calentito, un vaso de agua para recuperarse de esa sed y aunque lo odio, me siento como si esa fuera mi casa. Aunque sea de papel. Pero siempre hay un mañana y siempre habrá un ayer.