domingo, octubre 28

Ahora te equivocas. A buena hora...

Esta, porque me he acordado, por todas las lágrimas, porque se quejan de sequía, y lo que llovió ese año, porque las personas no son juguetes, los sentimientos no los eligen y regirse por la razón, es humano, pero un gran error. Para ti, maestro.


Nos sobra el caparazón.

Es domingo por la noche, buena hora para filosofar. Música. Una frase. Siempre me ha encantado, de la canción de Marea. "Mi casa está donde estés tú". Y es una gran verdad. Y para mi no tiene que ver nada con el amor, al menos no con el romántico. Además lo veo desde dos puntos diferentes.
1. "Tú" pueden ser personas, no una. Yo me siento en casa en Logroño, Salamanca, Madrid, Zaragoza porque allí tengo a las personas que más quiero en mi vida, mi familia y mis amigos. Pero mañana esas personas pueden estar en otra ciudad, en otro país. Y mi casa hará la mudanza, y seguirá estando allí. Porque casa es un abrazo en el sofá, casa es una mirada cómplice en la comida, casa es reírse con unas cervezas de la mayor tontería, casa es escuchar esa canción con esa persona, casa es dormirte viendo una película y que alguien te tape, casa es que alguien te espere ilusionado, casa es saber que estás "tú".
2. "Tú" puedo ser yo, yo misma. En realidad mi casa, si lo entendemos de una forma menos idealista, más material, cosas que se tocan, casa son 4 paredes decoradas a tu gusto, con tus recuerdos, como tu quieras, y con quien tú quieras. Y esa casa, será casa siempre que yo vaya a algún lugar; tendré que buscar un  techo, tendré que buscar además de una casa, un hogar, mi hueco, cavando poco a poco y con paciencia, encontrando, sin buscar demasiado muchas cosa que cuando llegaste no pensaste que estarían ahí en ningún momento. Suele ser mucho mejor. Está siendo mejor. Y al final casa siempre es dónde estés tú. No olvides que si te marchas ese hueco que has dejado ahí, también será casa, pero de la primera. Y tendrás que ir a otro lugar y recordar que casa como idea es donde estén ellos y casa con ducha y cama es donde estés tú.
Mientras que no duermas entre cartones, mientras que tengas un número al que llamar, siempre habrá casa, sean ladrillos, energía, o humo.

sábado, octubre 27

Mi personalidad reshulona

Hay quien dice que los sueños no son eternos, que prefieren vivir la vida que estar mintiendo.
Será que ahora veo todo de otra manera y me importa un poco menos lo que otros piensan.
Ella no escuchó el ritmo de las olas, solo siente el baile como ella sola.


viernes, octubre 26

Mi lección de vida, con 21 años y en un 26.

26. Como otro cualquiera. Pero con una diferencia, es mi única superstición vigente. Y de eso se trata todo esto. De una niña que hoy es una mujer. Empezaremos por un 26, no el primero, pero sí el más duro. Aquel día cambio mi vida, desató la caja de Pandora que guardaba todos mis miedos, y perdí la cabeza, y no es una forma de hablar, toda racionalidad existente en mi hasta ese momento se perdió entre rituales, supersticiones, miedos a más miedos. Miedo a todo, pero uno de los peores, el miedo a sentir miedo.

Todo aquello pasó, un año más tarde cambie de ciudad, de oficio, de personas y en teoría cambie de la dependencia a la independencia. Creer eso fue un error. Fue un año genial, aunque mis cimientos temblaban a cada pensamiento de los que creía escondidos y salían a la luz. Me llevé una decepción, que no era nueva, en muchos sentidos era la misma que llevaba viviendo desde pequeña. Y podemos decir, que un año después empezó todo.

Entonces sí que descubrí que era la independencia, y la soledad en muchos momentos, por muchas causas. A mi me hicieron creer que hay que ser fuerte, que ser fuerte significa estar con una sonrisa aunque quieras llorar, que llorar no sirve de nada, que hay que actuar y hay que conseguir lo mejor que puedas dar. El consejo no era malo del todo, aunque sí equivocado. Ahora sé que fuerte es el que lucha, lucha y nunca deja de luchar, se cae cuando se levanta una y otra vez, llore o ría.  Esa caja de metal cerrada herméticamente no era capaz de llorar, ni de contar que de repente todos sus miedos habían vuelto, como fantasmas y no le dejaban vivir.

Y así fue como me equivoqué, hice cosas que molestaron a personas que de verdad me importan, también les preocupé ¿que me pasaba? Y solo conseguí cerrarme más en mi, para situarnos hace dos años de esto que acabo de contar. Y entonces empecé un proceso de autodestrucción que en el día de hoy sigue suponiendo una batalla constante. Pero no fue hasta casi un año después cuando se descubrió, y hace algo menos de un años que puedo decir que lo he aceptado. Empecé a trabajar, fuerte, muy fuerte, dejé de creer en dios, en supersticiones y en nada que no me pudiera demostrar la ciencia. me asustaba a mi misma todo lo que estaba sacando de dentro.

Quizá el proceso de autodestrucción seguía cada vez siendo más profundo, porque no era capaz de contar con nadie. Y cerré en mí todos mis esfuerzos, mis temores, mis ganas de llorar y de darme por vencida. Pero no puedo decir que fueron unos meses en balde; hoy gracias a ellos puedo decir que me conozco, completamente, antes solo conocía mis defectos, pero más de 10 palabras cubrían la parte A, la de las virtudes que yo no había escrito, que los demás sí veían en mi, y también me sorprendí con defectos de mi lista que nadie había nombrado.

Así cerré el 2011, dando pistoletazo a la caída libre sin cuerda más grande que he vivido en mi vida. Progresivamente me fui desquebrajando, y en mayo me estampé con las rocas. Definitivamente. Me hice trozos. Era el momento. Entonces todo cambió, encontré el pegamento que iba a reconstruirme. Y así puse en práctica lo que había aprendido para sacar aún mucho más.

Ya me conocía, ya sabía como era, pero la pregunta era ¿por qué mi lista y la de los demás no se correspondían? la respuesta, en una palabra, autoexigencia.
Todos los miedos que había tenido hasta entonces eran el reflejo de mi inseguridad, de pensar que no iba a ser suficientemente buena, que no sería capaz, y siempre quería más, más, sin darme cuenta de que así solo me paralizaba, hasta que la bomba explotó.
Eres así, ya sabes por qué estás aquí, ahora ¿qué vas a hacer? Entonces cogí mi pasado, todo eso que me había atormentado y me había hecho ser así, lo que no podía modificar de ninguna manera lo asumí, ocurrió, y lo guarde en el congelador; lo que podía remediar, lo que tenía alguna manera de alcanzar la paz, hice, o hago hoy en día todo lo posible por alcanzar esa paz, y la he alcanzado. ¿Qué tiempos quedaban? Presente y futuro.
Gracias a aquel 26 tuve que aprender, haciendo miles de ejercicios, que el futuro no se puede controlar, que por muy exigente que seas jamás lo adivinarás, y que tienes que estar preparada para lo que pueda pasar. Y el futuro. Pensé, si mi presente es la consecuencia de mi pasado, es porque cuando ese pasado era presente, mi presente era el futuro, así que dije está en mis manos, está ahora, el momento en el que yo puedo construir el 50%, por decir una cifra de mi futuro, construir lo que quiero ser, preguntándome qué era hasta entonces, diciéndome ¿cómo actúas? ¿actúas como quieres actuar? ¿queriendo ser perfecta has alcanzado alguna perfección? ¿eres como querías ser? La respuesta era no.

Así que con el pasado congelado, y el presente fresco, empecé a trabajar. Lo  primero, si no quieres sentirte sola tienes que contar con los demás, aunque tengas miedo a que te defrauden o te abandonen, si les abres la puerta te dan la mano, si se la cierras en las narices les dará miedo llamar. Lo segundo que tienes que admitir es que un tanto por cierto de esas personas a las que has abierto tu corazón van a obviar que lo has hecho, y no van a intentar estar contigo en ningún momento.

Y admitir, que las cosas que no salen bien no son todas culpa tuya, tienes fallos, no te fustigues, modifícalos si puedes, pide perdón sino, y espera el perdón o acepta el orgullo de la persona que ha fallado, pero nunca sintiéndote mal tú. No. Y ahora, que te quieres, que estás intentando no pedirte más de lo que puedes dar, te pones una meta, salir de la autodestrucción.

¿Desde cuando se destruye algo que se quiere, que se valora?
Y debido al tipo de agujero del que hablamos tiene dos partes, la conducta y los pensamientos. La conducta es tuya y solo tuya. Llora, patalea, dí que no quieres seguir adelante, dí que todo esto no te gusta, maldice al mundo por hacerte estar ahí, quéjate de ser tan desgraciada ¿Has acabado ya? Vale, ahora actúa, y llora si quieres, pero que no sea una rabieta, ni lágrimas de autocompasión, que sean lágrimas de esfuerzo, de un esfuerzo que el que no vive no puede ni imaginar, del esfuerzo de luchar contra ti misma por ganarte a ti misma. Es una lucha que muy pocos llegarán a comprender. Y sigo con ella, sigo día a día atándome las manos, llorando porque me parece que no puedo más, porque tengo fecha del inicio, pero no de final, pero ni por un momento me he parado.
La parte de los pensamientos, es mucho más compleja, está distorsionada por una serie de ideas que no te dejan pensar con claridad, pero tu las pisoteas, todo lo que puedes, y más. Y no se van, si se hubieran ido, no seguirías en esa lucha cual gladiadora del circo romano. ¿ves ese león? es tu miedo a no ser buena hija, y eso otro el de no ser lo suficientemente buena amiga, no estar siempre que te necesiten, no saber cómo ayudar ¿y ese otro? el miedo a fracasar en la vida y no tener ese futuro por el que trabajas desde los 6 años en el colegio, en una palabra es el león del "no soy suficientemente... nada", otro león, el de cualquier pareja que esté conmigo encontrará a otra persona mejor, en todo, porque yo no soy suficiente, ahí hay otro, el más grande, ese león se llama miedo al abandono, a que no ser lo buena que esperabas ser los demás te dejen a un lado o te rechacen.

Y así, el circo está lleno de leones, ¿sabes como se llama el emperador que los ha soltado? Inseguridad. Ahora que lo sabes ¿vas a dejar que te coma?, ¿que te machaque cuando en esa lista los que te rodean han puesto que eres inteligente, que pones empeño, que eres interesante, buena amiga, de confianza, guapa, resolutiva, sincera, graciosa, generosa y alguna cosa más que tú no habías puesto? Pues sí, admítelo, si todos te ven así, igual es que eres así, y sacas la espada y vas matando leones. Soy buena hija, soy lo mejor amiga que puedo, porque pocas veces fallo a las personas que tengo al lado, si no les ayudo es porque no sé como o porque por más que quiera, ni puedo y eso no es un fracaso, hay chicas que serán mucho más que tú, pero te ha elegido a ti, por algo será, siempre has salido airosa de los problemas, siempre has sacado tus metas adelante, ¿por qué no te valoras?

Por fin has empezado el camino de ser lo que quieres ser o más bien lo que eres pero escondías por miedo a no ser eso que buscan. El que quiera que te acepte con tu forma de ser, no la cambies, si no te aceptan, es que no son para ti, con tu humor, tu manera de entender la vida, tus valores, tus miserias y todo lo demás. Hay muchos que no son para ti, pero hay mucha gente que sí lo es, y vas a tener que ir sorteando a los que no para encontrar a los que sí, y esos te quieren porque tienes mucho que ofrecer, también te odian testaruda, caprichosa, despistada, algo bipolar, con capacidad para pasar de estar tranquila a que me arda la sangre, pero al igual que en virtudes escribieron carácter, en defectos también, entendido como mal carácter, puedo ser la persona más borde del universo si quiero, y a veces sin quererlo, también



Tengo personalidad, soy yo, única, ni mejor ni peor, pero edición limitada. Intento limar esos defectos, intento que reluzcan mis virtudes, pero sin presiones, no es una obligación estar siempre al 100% (esto aún no me lo he creído, pero me lo voy a repetir hasta que me salgan llagas en la lengua) y sobretodo intento que cada vez que aparezca un león, lo meto en una jaula, y le voy hablando, hasta que se haga pequeño, le convenzo de que me quiere hacer daño, pero no me lo merezco. Y sigo, sigo sigo, atándome las manos para no ser basura, no quiero ser una niña buena, quiero destapar quién soy en realidad, y el que me conozca lo sabrá.
Y sigo aprendiendo, escuchando y hablando con mis leones, para domarlos, porque algunos, no se irán jamás, y eso lo sé, en cualquier momento pueden sacar una zarpa de la jaula, pero hay que aprender a tenerlos controlados.
Y ese es mi objetivo, mi único objetivo ahora mismo. Eso no quiere decir que me pierda la vida, un objetivo no significa dejarlo todo por eso, porque no vivo por y para ello, pero está en todo lo que hago, las 24 horas del día, y es agotador, te deja sin energía, pero la sacas para vivir, VIVIR con mayúsculas, porque ahora luchas por ser lo que quieres ser, pero sobre todo, eres como eres, aunque sigues teniendo miedo a que digan ¿de dónde ha salido esta chalada? Pero te repites, ¡oye que pasa, no soy la rara, los que me rodean me ven interesante, no convencional, especial! Y a esos hay que buscar.

Como dijo hace poco una persona fuerte de verdad "a veces el éxito surge en el fracaso". Y lo que sí sabes es que ahora las pequeñas cosas buenas, son más buenas, las muestras de amistad se agradecen más que nunca, sabes quién está y quién se fue, y las cosas malas pequeñas quedan en un plano bastante secundario.

No he acabado mi camino, hay muchos leones sueltos, y a veces se rompe la cuerda que me ata las manos... ni sé donde está el final de ese camino, ni a dónde me llevará. Pero me repito día a día, que eso no puedo controlarlo y que irá saliendo, momento a momento.
Lo que si sé es que cuando llegue, habré crecido muchísimo personalmente. Y aunque estoy segura de que nunca le daré las gracias, y nunca querré volverlo a vivir, me quedo con el éxito que saco del fracaso.

Para todos ¿sois como queréis ser? ¿estáis actuando como queréis actuar? no se trata de volverse loco y anarquista, tu libertad acaba donde empieza la del otro, pero como diría Palenzuela, profesor de Psicología de la USAL, vividor y un personaje en toda regla. Por la vida hay que ir con asertividad, y asertividad es decir, me tiro a la piscina, y es pararte por la calle y decir "hola señora farola, qué buen día", y ahí descubres que nadie está loco, y no porque sepamos lo que queremos, sino porque la locura es un grado, nadie se libra, unos más y unos menos.

Las mejores personas que conozco no son lineales, son extravagantes, por eso me gustan, porque hay demasiada copia por ahí suelta. Y hasta ahora pensaba que ser la copia era encajar, pero ¿quién es el retrasado que quiere ser fotocopia cuando se puede ser el original?

Dedicado a los tres licenciados que me han ayudado o me ayudan a lo largo de mi vida, a las personas que me han apoyado en cada uno de esos baches, a las personas que han puesto toda su atención en intentar entenderme, y a todas las personas que me aceptan así. También a todos los que un día me preguntaron por qué llevaba tatuado un ave fénix, ahora lo saben. Ellos consiguen que me acepte cada día un poco más, hasta que sea la persona que más me quiera, mi mejor amiga, al fin y al cabo es la única con la que voy a vivir toda la vida.

martes, octubre 23

Confundo los números con los colores

¿Te acuerdas cuando pasé la varicela? Tenía 4 años. Tú no la habías pasado, pero cuando venías de clase lo primero que hacías eran sentarme en tus piernas y darme mimos. Dos días después empezaste a ponerte malo, y a salirte granos por todo el cuerpo, yo había pasado mucha fiebre, pero la varicela cuando más mayor eres, peor. Y yo me sentía culpable, pero nos dormíamos juntos.

¿Te acuerdas cuando pasamos la gripe? Siempre has sido un envidioso, la cogí yo, y al día siguiente tú. Estábamos los dos en el sofá quejándonos, y mamá no podía más. Uno se ponía el termómetro y luego el otro, para ver quién estaba peor... entonces tendríamos unos 15 y 25. Yo me acuerdo que te dije que tenía 39,2 y subiendo... te hizo muchísima gracia, pero no me podías superar a tantos grados y me empezaste a decir idioteces para que me riera. Y nos pegábamos con los cojines cuando íbamos mejor.

¿Te acuerdas del viaje horrible que pasaste viniendo de Madrid vomitando? Maldita gastroenteritis, que me pegaste y me pasé todas las navidades sin poder beber ni agua. Teníamos 18 y 28. Yo te tapaba con la manta, y en nada empecé a encontrarme mal y me tapabas tú.

Y ahora tenemos 21 y 32, y ayer estuvimos hablando por teléfono, sin abrazos, tú con un catarro de campeonato desde hace una semana y yo con bronquitis. Los dos con voz de manolo, sin mimos, ni poder pegarnos con cojines, ni pelearnos porque mamá nos cuide más a uno que a otro porque estamos muy mal los dos. Esta vez te he ganado yo, a mi me está cuidando. Pero me sonó el whatsapp y me mandaste 3 vídeos, lo más estúpido del mundo. Y entonces me acuerdo, que siempre me has hecho sacar la sonrisa, aunque hubiera gustado que hubiera sido el chiste del libro para hacer amigos.

Te echo mucho de menos, siempre, pero más echo de menos que mis días grises y los tuyos, juntos cogían color. Ya me dijiste que era lo más importante en tu vida cuando empezó "la historia" y yo ya te dije hace un mes que si hace falta escalaría el Himalaya por ti....... cuqui ;)