viernes, septiembre 14

Me pones... nerviosa



Y es que si veo un mensaje me da un vuelco el corazón, como cada vez que abro una lata, como cuando veo algún nombre, como se me revuelven las tripas cuando hablan de ti. Y a mi no me dejan seguir adelante, aunque ahora piense no me dejas, ilusiones  que crean ilusionistas con sombrero, y desaparecen entre el humo, quizá deba ser así, porque el día que aparezca no se marchará jamás. No como mandarinas, pero mientras muerdo limones en algún bar, recordando que nada me emborracha tanto como un brazo al que abrazar. Y mientras veo como ellos sí continúan, y no se lo merecen, y es que me giro y no veo unos ojos a los que entender, veo caras que se esfuman en medio de un lugar que es tan mio como a la vez dejó de serlo, buscando un sitio, que es imposible coger y llorando esperando que el tiempo me traiga lo que busco, y en medio de esas lágrimas aparece una sonrisa, un zumo y un jersey calentito, un vaso de agua para recuperarse de esa sed y aunque lo odio, me siento como si esa fuera mi casa. Aunque sea de papel. Pero siempre hay un mañana y siempre habrá un ayer.


No hay comentarios:

Publicar un comentario