martes, julio 10

1.

Hoy mi madre me ha dicho una gran verdad. "No creas a todos aquellos que te digan que la vida es un don, un milagro. La vida no hay que querer perderla nunca, porque solo tenemos esta, y luego quién sabe qué hay, probablemente nada, pero hay que aprender a torearla. Y tú, eres muy fuerte, pero para salir siempre de donde te has metido, nadie es más cabezota que tú, y eres una campeona, pero ahora entiendo lo del Ave Fénix, así eres tú, ardes, porque guardas todo tu fuego, por querer ser la dueña de tu vida, porque vives la vida con demasiada pasión, no la disfrutas, la analizas y la quieres hacer perfecta, pero la vida es dura, y tú siempre tienes que serlo más. Habrá momentos malos, personas que te importen y otras que solo estén de paso por tu vida. Nadie quiere arder, y aunque surjas de tus cenizas tienes que afrontar la vida, cogerla por los cuernos, no esperar a que ardas, en cuanto veas una chispa acude a esas personas, y si ya no están para apagar el incendio, es que no merecen ser bomberos de tu vida." Y así es. Nadie quiere pasarlo mal, pero si hay que aprender a palos, que sea cuanto antes, aunque me cueste pasarlo mal, llorar todos los días y me frustre al extremo... y como diría maldita nerea, aunque me canse y lleguen miles de días grises o mis palabras quieran rendirse ante la lluvia en el cristal, me suena grande, (y como alguien me dijo un día) los IMPOSIBLES TAMBIÉN EXISTEN.





No hay comentarios:

Publicar un comentario