sábado, marzo 23

Recuerdos que no quiero olvidar.

Es extraño como puedes echar de menos por separado. Echo de menos a algunas personas, me gustaban en mi vida, y todavía me gustaría que estuvieran. Echo de menos algunos gestos, algunas situaciones, pero no echo de menos en conjunto a la persona con la situación. Supongo que a eso se le llama libertad.
Sigo haciendo las cosas, a mi estilo, que suele ser mal, sigo siendo la misma, o quizá no... hay cambios que una no los observa. En mi vida quiero todo lo que me hace bien, todo lo que me ayuda a tirar para adelante y que me saca una sonrisa, y errores tenemos todos, y los perdono, los que haga falta, siempre y cuando sepa encontrarle una lógica. Que a mi me aguantan y mucho. Lo que no me hace bien, es mejor que se quede en su sitio; que sí que a mi también me come la melancolía de las películas, las bromas y las tardes respirando aire fresco. Y que siempre será una parte muy importante de mi vida. Pero soy libre, ¿no?
En realidad no, estoy atada, pero bien atada, hace ya meses que la que se mantiene atada a sus complejos, sus miedos y sus malos ratos soy yo misma; por eso mi única función es demostrarme a mi misma, y a los que me importan que de verdad los meses ida de la olla, los meses encerrada, los meses luchando muy muy duro, y la lucha que aún continúa, aunque me esté tropezando cada dos por tres, me ha enseñado algo. Hay que pulir algunos detalles, pero, mejor día a día.
Hasta que pueda ser libre de mi, y me guste estar atada por otra persona.
Que los recuerdos, recuerdos son.


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