El segundo año, fue el año de mi desate total, me volví loca, ahí si que ya vivimos experiencias de lo más surrealistas, que no vamos a olvidar, también reímos y mira como lloré cuando me dijeron que tenía mononucleosis y era la primera vez que estaba muy enferma fuera de casa.
El tercero me volví loca, fue una mierda, y aún así me faltan dedos para recordar momentos increíbles. Este año, no estoy ahí, este año está siendo complicado de narices. ¿Y sabes qué? Sé que si han desaparecido cosas no tenía sentido conservarlas, y esas personas no eran para mí, ni yo para ellas. Me he quedado con lo mejor de allí y dejo atrás lo malo. Son años, con sus cosas mejores y peores, pero no los cambio, aunque sé que los habrá mejores, los mejores, cuando después de trece sapos encuentre mi hombre, cuando pueda dedicarme a lo que quiero porque me lo he ganado, cuando esté en la ciudad que yo quiera porque para eso ya estoy totalmente recuperada y soy libre para elegir, y no un trastorno por mí.
No sé si te acuerdas, eso lo habla al principio en la tumba de Pollo, cuando llega y solo se fija en los malos recuerdos del pasado, ha huido de su vida y ahora no tiene vida, pero después ¿qué importa eso? ¿Te acuerdas del final de la película? Hache sonríe al recordar a su mejor amigo, aunque falleciera, por todo lo que vivieron juntos, recupera a las personas que han estado cerca, ha olvidado a la chica a la que quiso, pero le hizo daño porque ya no es la misma y se vuelve a enamorar tanto o más de quien ahora es para él.
Y llora, en todas las películas llora, pero es que te voy a contar un secreto. Jamás las cosas se congelan en el tiempo, por eso yo no vuelvo al mismo campamento nunca, ni al mismo sitio de vacaciones, ni quise estar dos años en la residencia. Borraría, esas risas por tonterías, esas amistades, esos amores fugaces, y mancharía mi recuerdo, que es único. Mejor otros sitios, otras historias, con las personas que se merecen estar en el álbum cuatro y seguro que más años seguidos. Lo otro, historia, la mente es selectiva y se quedará con lo mejor. Lo que vale de verdad es eso que no necesitamos congelar, porque está aquí, evolucionando a nuestro lado.
No quiero volver a ver "Tengo ganas de ti" contigo, porque la vimos cuando yo me iba, cuando estaba muy mal, como dos quinceañeras llorando y aunque era una situación triste, creo que es el momento que más cerca me he sentido de ti, no quiero verla ahora, porque ni una mota de polvo está en el mismo lugar y no seria lo mismo.
El pasado está para aprender, para recordarlo y sonreír, pero ya tendrás tiempo para pensar en el pasado el día de tu muerte, que no habrá futuro ni presente. Ahora no. En 2 semanas estoy ahí, dándote un abrazo distinto a cualquiera de los mil que te haya dado antes, porque no colocaré la mano igual, iré vestida distinto no será en el mismo sitio exactamente, ni en las mismas circunstancias. Pero queriéndote tanto como te quería la última vez que te di un abrazo. Recuerda siempre que segundas partes nunca fueran buenas, hay que hacer una copia original de cada día, y hacer como Hache, pintar otro campamento en el que vivir la vida.
Y parecía una tontería la película ¿eh?
Te devuelvo la pelota de Nochevieja, que me hiciste llorar, esta vez juro no llevar un regalo que te fastidie el maquillaje que la gran artista de la casa te había puesto.
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